Nos comprometemos a defender a los
más débiles, especialmente a los niños, enfermos, discapacitados,
jóvenes en situaciones de riesgo, ancianos, presos, migrantes.
Queremos contribuir para garantizar condiciones de vida digna:
salud, alimentación, educación, vivienda y trabajo para todos.
La fidelidad a Jesús nos exige combatir los males que dañan
o destruyen la vida, como el aborto, las guerras, el secuestro,
la violencia armada, el terrorismo, la explotación sexual y
el narcotráfico.
Esperamos hermanos que este espíritu y nuevo dinamismo que brota de Aparecida,
refuerce y encuentre su cauce en el desarrollo y aplicación
de nuestro Plan Diocesano de Pastoral, cuyos objetivos coinciden
en mucho con los énfasis pastorales de la quinta Conferencia.
Otra fuente de reforzamiento para nuestro
caminar pastoral es la reciente carta que hemos recibido de
la Santa Sede.
Como recordarán hermanos, en Septiembre
de 2005 acudí a la Visita ad límina con el Santo Padre Benedicto
XVI y otros hermanos obispos de México. Presenté entonces una
relación de los primeros cinco años como diócesis (2000-2004).
El Emmo. Cardenal Giovanno Batista Re, Prefecto de la Congregación
de los Obispos, en carta fechada el pasado 8 de mayo de 2007,
envió la respuesta de la Santa Sede, felicitándonos a cuantos
integramos la comunidad diocesana, animándonos a redoblar esfuerzos
y haciéndonos llegar de parte del Papa su Bendición Apostólica.
Es una carta muy providencial, ya que cumplimos hoy nuestro
7° Aniversario como Iglesia Particular de Córdoba, erigida el
14 de Junio de 2000.
Personalmente esta carta, me anima
grandemente, ya que en medio de las dificultades y nuevo desafíos
que enfreno como su pastor, no e siento solo. Sé que el Señor
siempre está conmigo y que ese Jesús el Pastor y Obispo de nuestras
almas, el único y verdadero Obispo de Córdoba. El nos asiste
con su Espíritu y a mí me socorre en mi debilidad, en mis propias
limitaciones y en las limitaciones de los que integramos esta
familia diocesana.
Sin embargo, la carta de la Santa Sede,
es un modo muy tangible, de la preocupación del Santo Padre
y sus colaboradores por todas las iglesias y muy concretamente
por la nuestra.
A través de ella nos sentimos apacentados
por el Sucesor del Apóstol Pedro y Pastor de la Iglesia Universal
y agradecemos de corazón sus palabras de aliento y estímulo.
Nos confirma que vamos por el camino correcto, a pesar de las
incertidumbres y limitaciones. Junto a la felicitación nos hacen
recomendaciones concretas que buscaremos aprovechar para bien
de todos.
¿Qué dice a nuestros sacerdotes?
Alienta saber que la mayoría de los
sacerdotes de Córdoba amen su vocación y traten de vivir su
identificación con Cristo en la entrega generosa al servicio
de sus hermanos, como Usted mismo lo resalta en su Relación.
Valoro las distintas iniciativas que la Comisión del Clero ha
promovido para favorecer la formación permanente de los sacerdotes,
especialmente en lo que respecta a la madurez humana y al fortalecimiento
de la vida espiritual. Conviene mantener anualmente la semana
de Ejercicios Espirituales y la semana de estudio, así como
los retiros espirituales mensuales, las convivencias sacerdotales
y los distintos encuentros de fraternidad sacerdotal. Envío
mi saludo a todos los sacerdotes de este presbiterio, invitándolos
a permanecer siempre unidos y en comunión con su Obispo, a colaborar
con gusto en todas las actividades pastorales de la diócesis
y a servir siempre con amor a todos sus fieles. “Reúnanse
también gustosos y alegres para descansar”, pensando en aquellas
palabras con el que el Señor invitaba, lleno de misericordia,
a los apóstoles cansados: < Venid, retirémonos a un lugar
desierto y descansad un poco > (Mc 6,31)” (Presbyterorum
Ordinis 8).
¿Qué dice sobre las vocaciones y nuestro
seminario?
quiero felicitarlo particularmente
por todo lo que ha hecho por la promoción vocacional, por procurar
un Seminario a la diócesis y por buscar todos los medios posibles
para sostener esta obra tan esencial para la vida de la Iglesia.
Al respecto, la Asociación “Familia del buen Pastor”
me parece una forma concreta y efectiva para promover en todas
las parroquias de la diócesis la oración por las vocaciones
y el apoyo económico al Seminario. Es interesante el proceso
que la Comisión de Pastoral Vocacional ha establecido
para el acompañamiento de los jóvenes y adolescentes que manifiestan
inquietudes por la vida sacerdotal.
Se aprecia también el esfuerzo que
realizan los formadores del Seminario Menor para ofrecer
una formación integral que contribuya al discernimiento vocacional
y favorezca la libertad y responsabilidad de los jóvenes de
Córdoba que escuchen la llamada personal de Jesús, Buen Pastor,
que los invita a servir como sacerdotes en esta porción de su
grey.
¿Qué dice a los religiosas?
Considero que el testimonio de vida
cristiana que ofrecen las distintas comunidades religiosas
masculinas y femeninas presentes en la diócesis es muy significativo
y provechoso para los demás miembros del pueblo de Dios. Su
colaboración en las distintas dimensiones de la actividad pastoral
hacen de esta diócesis una comunidad eclesial más viva y dinámica.
He constatado en su Informe que los religiosos y religiosas
trabajan con gran dedicación y generosidad en la educación,
la catequesis, la formación de los laicos, las obras de asistencia
social a los más pobres, a los enfermos y a los ancianos y en
muchas otras obras diocesanas y parroquiales, Aprovecho esta
oportunidad para dirigir un saludo a todos los miembros de la
vida consagrada que forman parte de esta diócesis, exhortándolos
a ser siempre testigos privilegiados de la esperanza del Reino
que viene y a trabajar siempre en comunión con el Obispo y el
presbiterio.
¿Qué dice a los laicos?
Las estadísticas presentadas manifiestan
que los laicos han ido tomando conciencia de su misión
en la Iglesia y han ido encontrando el lugar que les corresponde
en la obra evangelizadora. Todo esto gracias al esfuerzo de
quienes colaboran en la formación de los laicos y en las instituciones
diocesanas, decanales y parroquiales que ofrecen la posibilidad
de una capacitación pastoral para los fieles. Auguro que la
existencia de los distintos Movimientos eclesiales y grupos
laicales, así como elevado número de catequistas y de ministros
extraordinarios de la Eucaristía sean realmente un fermento
de vida cristiana en el seno de esta Iglesia particular y, al
mismo tiempo, espero que haya más laicos que se preparen adecuadamente
para ser promotores del Evangelio en sus ambientes de trabajo
y en las estructuras políticas, económicas y culturales de la
sociedad.
Se nos invita a todos a seguir trabajando
por una vida litúrgica viva.
Respecto a la vida litúrgica
de la diócesis se subraya el cuidado que se ha tenido en la
preparación pre-sacramental, en la digna celebración de los
sacramentos y en la promoción de los equipos litúrgicos. Será
importante promover aún más la participación de los fieles en
la Misa dominical y promover entre los sacerdotes
el cuidado minucioso y atento de esta Eucaristía, que ha de
ser realmente el centro y culmen de toda la vida parroquial.
Alegra que sean muchos los fieles que acudan con humildad al
sacramento de la Reconciliación y que se promueva con gran fervor
la adoración eucarística en casi todas las parroquias. Convendrá
seguir ofreciendo a los fieles distintas posibilidades de formación
litúrgica y cuidar la actualización de los ministros en esta
área, así como mantener los aspectos positivos de la religiosidad
popular.
A quienes laboran en la pastoral social
una palabra especial:
Ante los grandes problemas sociales
que se viven al interno de la diócesis, conforta saber que en
Córdoba, desde la pastoral social, se da una atención
especial a los más pobres, a los enfermos, a los ancianos, a
los inmigrantes, a los encarcelados, a los desempleados y a
todos aquellos que son víctimas del alcoholismo o la drogadicción.
Afortunadamente son varios los centros diocesanos y parroquiales
que hacen frente a todas estas situaciones denigrantes de la
persona humana. En este rubro conviene valorar, no solo las
obras de asistencia social, sino también la formación y promoción
integral de quien vive en la indigencia y la capacitación profesional
de quienes colaboran en estas obras de caridad. Vale la pena
duplicar los esfuerzos por atender con eficacia y desde
el Evangelio las necesidades más urgentes de quienes viven en
la pobreza material, cultural y espiritual. Dirijo una felicitación
muy especial a quienes trabajan a favor de los más necesitados
y los aliento para que sigan descubriendo en el “pobre” el rostro
de Cristo. Reconozco también los esfuerzos realizados en el
campo de la educación, la familia, la pastoral juvenil y los
medios de comunicación social.
La carta concluye invitándonos a trabajar
unidos, “en un ambiente de comunión y de profunda espiritualidad
eucarística, de modo que todos se entusiasmen por ser discípulos
fieles de Jesús y misioneros fervorosos del Evangelio”.
Y nos dice:
El Santo Padre, quien ha tomado atento
conocimiento del estado de la diócesis envía con amor la Bendición
Apostólica a Vuestra Excelencia, a los sacerdotes, religiosos,
religiosas, seminaristas y laicos, con un recuerdo muy especial
por los enfermos y los más pobres de esta querida diócesis de
Córdoba. Encomendando el fruto de esta Iglesia particular a
la poderosa intercesión maternal de la Virgen María de Guadalupe,…
Y aquí estamos hermanos, a los pies
de nuestra Madre de Guadalupe. A su cuidado maternal encomendamos
nuestros trabajos y esfuerzos y con ella esperamos frutos abundantes.
A nombre de ustedes le pedimos al Señor, con la oración por
las familias: