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Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por Mons. Alejo Zavala Castro,
en la peregrinación de la Diócesis de Tlapa, a la Basílica de Guadalupe.

16 de marzo de 2007

Nuestra peregrinación diocesana de Tlapa queridos hermanos y hermanas, ocurre en circunstancias muy especiales que queremos platicarle a la Santísima Virgen de Guadalupe. Nuestra Diócesis de Tlapa cumplirá 15 años el próximo 25 de marzo, por bondad de Dios a través del cariño a los pueblos indígenas del S.S. Juan Pablo II, de feliz memoria.

Nos agrada que nuestra Diócesis que cumplirá 15 años, se parezca a las mujeres de la montaña. En efecto en medio de tanta penuria los rostros, la sabiduría, las voces, las manos y los rezos de las mujeres de la montaña, forman parte de la vida luminosa de nuestros pueblos. Son la mitad del mundo, el pilar del trabajo familiar, la fortaleza oculta de las comunidades, así ha sido nuestra Diócesis. Con gran amor se preparan para que florezca la vida, su generosidad a toda prueba, siempre están dispuestas a dar todo de sí, a soportar el dolor y las inclemencias de las enfermedades, con tal de que los hijos e hijas salgan de sus vientres sanos y fuertes.

Así queremos que siga siendo nuestra Diócesis, amante celosa de las tradiciones, con sus rezos transitan al mundo de lo sagrado, cuidadoras de los dioses y las diosas, de los abuelos y las abuelas, de nuestros ancestros que viven en el fogón, el temascal, las ciénegas, los manantiales, las cuevas, en las puntas de los cerros, forjadoras de la cultura oral. Maestras comunitarias del arte florido y de los telares, la palma, la laca, las hojas del maíz y la alfarería. Hijas fieles de la tierra, de la lluvia y el fuego, sin ellas no hay maíz, ni fiesta, con ellas los cielos se nublan, los ríos cantan y nuestras milpas bailan. A estas mujeres amorosas se parece nuestra doncella quinceañera, nuestra Diócesis de Tlapa, por ello, ella es de la montaña alta y baja de Guerrero, es también mestiza de la cañada, a ella los cerca de 480 mil miembros de la Diócesis entre laicos, religiosos, religiosas, seminaristas, sacerdote, queremos solemnemente celebrarla.

Diez comisiones diocesanas, 27 parroquias, 7 foranias, 47 religiosas, 17 religiosos misioneras y misioneros, el seminario diocesano con 37 seminaristas. Todos iniciaremos un ciclo jubilar, que nos impulse a retomar los valores fundamentales de los que somos como pueblo de Dios con sus pueblos y sus culturas en la montaña de Guerrero, y así abrirnos a vivir un proceso hondo y profundo de renovación integral en todos los espacios de nuestra Iglesia Diocesana. Estas celebraciones las estaremos realizando unidos íntimamente a la iglesia que peregrina en nuestro Continente Latinoamericano y del Caribe, en el marco de la Celebración de su V Conferencia.
Tratándose de una región netamente misionera, que importante resultará para nosotros, profundizar en este sentido misionero e inyectarle a nuestra pastoral esta forma misionera de evangelizar. Antes tendremos que aprender como discípulos de Jesús muchas cosas, solamente así podremos lograr que nuestros pueblos de la montaña y la cañada tengan vida en Jesucristo, Señor Nuestro.

Con este fin, hemos celebrado nuestra semana eclesial número 28 para descubrir y agradecer las diferentes formas del paso de Dios por nuestras cumbres y cañadas, por nuestras subidas y bajadas en nuestras parroquias, las foranias a través también de nuestras comisiones diocesanas. Con agradable sorpresa hemos descubierto a lo largo de este caminar se han realizado diferentes trabajos que han generado vida, que han constituido buenas noticias y han alegrado el corazón de las gentes que peregrinan por esos bellos lugares de nuestro Estado de Guerrero. Formación de agentes, catequesis pre sacramental, peregrinos a pie, carreras guadalupanas, presencia de movimientos de laicos, presencia de religiosos misioneras y misioneros, proyectos productivos y policía comunitaria han dado alegría a nuestro corazón.

Esta semana eclesial nos ha permitido descubrir los desafíos y retos que siguen latentes, todos nacen principalmente de la falta de un plan en cada parroquia. Hemos renovado nuestro compromiso de la semana eclesial y queremos hacerlo hoy en presencia de Santa María de Guadalupe de fomentar una práctica pastoral desde el Evangelio, puesto que nuestra pastoral esta orientada a trabajar desde cuatro líneas de acción, que son los carriles que mueven nuestra realidad diocesana.

La evangelización integral, el respeto a las culturas, la organización y la defensa de los derechos humanos, estos son los pilares de nuestra Diócesis, mismos que abordamos desde las comisiones diocesanas. Aunque la Santísima Virgen ya lo sabe, sin embargo, queremos recordarle, que estamos esperando con muchas inquietudes e ilusiones a nuestro nuevo Obispo. Estamos completamente seguros que esta visita en peregrinación a nuestra casa nos llenará de alegría y entusiasmo para regresas con el firme propósito de defender, cultivar las tradiciones y las culturas de nuestros pueblos, de luchar y de buscar el progreso de ellos por los caminos de la justicia y de la paz. Vamos también con el pleno conocimiento y consentimiento de defender la vida y de ir en contra de todas aquellas prácticas que vayan en contra de la misma vida.

A la Santísima Virgen de Guadalupe le imploramos que nos mantenga en esta decisión de estos compromisos. Y a San Juan Diego le rogamos que interceda por nosotros para que podamos ser igual que él, misioneros, catequistas de María de Guadalupe. Que así sea.

 
 
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