Por
medio del Éxodo descubrimos una nueva amistad, una amistad
que inicia entre Moisés y Dios. Dios que sale al encuentro
de la humanidad, Dios que sale al encuentro de las necesidades
de cada hombre; Dios que conoce el corazón de cada uno
de nosotros, no es ajeno a nuestras necesidades y por eso Él
a través de algunos hechos llama a Moisés. Moisés
un pastor que de repente en medio del tedio, de la rutinan del
trabajo empieza a ver una llama y es la curiosidad que le lleva
precisamente a salir al encuentro de esa llama y era Yahvé
el que le llamaba precisamente a emprender una misión
tremenda que era el ser el salvador de su pueblo.
Y en esa amistad Moisés a través de dos pilares:
la fe y la esperanza va precisamente confiando en la Palabra
de Dios y aquella misión que le encomendaba, que era
muy grande, liberar a su pueblo, en la fe y en la relación
con Él es precisamente que Dios: su talento, su potencial
le da precisamente para emprender esa gran tarea.
Pero, también, podría suceder que Moisés
le hubiera dicho a Yahvé que no, que hubiera cerrado
su corazón, su inteligencia y los dones que Dios le había
dado, y no darse la oportunidad de escuchar el mensaje que Él
le daba.
En el Evangelio de san Mateo descubrimos que Dios se revela
a aquellos corazones sencillos, ¿por qué? porque
en sencillez, en la alegría está la expresión
más bella de Dios. Al contemplar nosotros la naturaleza,
al cultivar la alegría, la risa podemos, también
ir haciendo presente esa acción salvífica de Dios.
Ustedes, hoy que viene a darle gracias a María de Guadalupe,
el Club de Payasos, tienen este don que a través su arte
puedan alegrar el corazón del hombre. La alegría
es un don de la vida del cristiano. Un cristiano sin alegría,
es un cristiano sin esperanza, de tal manera que las lecturas
que hemos escuchado, me parece que son una clara invitación
también para ustedes.
Que a través del arte de hacer reír; cultiven
y transmitan los valores de la vida, que a través de
sus manifestaciones artísticas devuelvan la esperanza
a aquellos hombres que la han perdido. Que en su vida personal
y familiar realmente sea ese clima de comunión y de amistad
con Dios, que sea la que vaya orientando sus proyectos, su trabajo,
y así podamos realmente juntos ir participando de la
construcción del Reino de Dios. La sencillez, el buen
lenguaje, la alegría es poder contemplar las maravillas
de la creación de Dios, y al contemplar su creación
que nuestros corazones no queden endurecidos, sino por el contrario
que cada uno de nosotros pueda revelar de manera sencilla el
mensaje que Dios quiere para cada uno de los hombres.
Que el Señor, pues, nos permita a cada uno de nosotros
reforzar la amistad con Él, y que María de Guadalupe,
que los recibe hoy en esta su casa, atienda en sus necesidades,
que sean la fe y la esperanza los elementos que muevan nuestro
corazón hacia el encuentro definitivo con Dios.
Amén. |
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