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Llegada del Contingente Varonil

Caballerosidad y lágrimas ante los pies de la Morenita del Tepeyac

15 de julio de 2007

Todos unos caballeros, con la Mujer de mujeres, traen en sus manos bellos arreglos de rosas y hermosas flores acompañadas de ramillas verdes que resaltan la singular belleza del colorido de sus ramos. Entran dejando.  

Unos ríen, otros agitan las manos y pañuelos, otros cantan y cuando esto no alcanza a expresar todo el sentimiento, aún quedan las lágrimas que bajan grandes y cristalinas por aquellas mejillas de color intenso que el sol ha dejado a lo largo del peregrinar.

Si el ver llorar a un hombre, arrancaba algunas lágrimas de los espectadores, cuando pasó una de las columnas donde el animador era un niño, el cual con su voz aguda dirigía la porra: “Dénme una M, –M. –Dénme una A. –A. –Dénme una R. –R. –Dénme una I. –I. –Dénme una A. –A. –Cómo dice. –MARÍA. –No se oye. –MARÍA. –Más fuerte. –MARÍA. –Tres veces. –MARÍA, MARÍA, MARÍA. Aquí fue donde los sentimientos se pusieron a flor de piel y no importó si eren familiares, camarógrafos, fotógrafos, mujeres u hombres para dejar fluir torrentes de agua, las cuales tenían un mismo fin, el encuentro con Lupita la del Tepeyac.

“Pues concebida, fuiste sin mancha. Ave María. Llena de gracia”. Canto que salía del corazón de cada hombre, de cada niño y con todo el volumen, como si quisieran gastarlo sólo en cantarle a la Reina del Cielo. Fue este himno una constante de todas las columnas de peregrinos.

Las voces de los hombres cantando, impresionaban y retumbaban hasta los barandales que hacen la valla a la entrada de la Casita del Tepeyac.

También las bandas de música, interpretan los sentimientos que predominaban en los corazones del peregrino.

Con el respeto que la Morenita se merece, los caballeros, entraron con sombrero en mano o a la espalda. Esta peregrinación se ha venido transmitiendo de generación en generación y era evidente, ya que se veían desde abuelos con hijos y nietos, juntos viviendo ya la experiencia del camino de conversión hacia el Tepeyac.

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