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Ceremonia de Investidura de
Cuatro Nuevos Canónigos del
Venerable Cabildo de Guadalupe


20 de mayo de 2006

En el año jubilar Guadalupano, y a los 261 años de la fundación del Venerable Cabildo de Guadalupe, el Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, confirió la investidura de canónigos de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, a cuatro nuevos sacerdotes de esta Arquidiócesis Primada de México.

Cabe señalar que el Cabildo de Guadalupe entró en funciones en el año 1750, luego de que el 25 de febrero de 1725, el Papa Benedicto XIII erigió la Iglesia Parroquial de Guadalupe en Colegiata, título que permite la constitución del Cabildo, un grupo de sacerdotes, para llevar adelante la pastoral en el santuario.  

HOMILÍA DEL EMMO. SR. CARDENAL NORBERTO RIVERA CARRERA

Muy queridos hermanos, hermanas, fieles laicos de Cristo Jesús, queridos hermanos en el Ministerio presbiteral, muy querido Sr. Obispo (Don Marcelino Hernández).

Hoy a medio día el Santo Padre ha dado a conocer la noticia de que concede a este su servidor un nuevo obispo auxiliar: el Padre Carlos Briseño, sacerdote agustino recoleto. Desde hoy contamos con un nuevo obispo que será consagrado el día 17 de junio en esta Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe. A mí si me da mucho gusto, lo aplaudo.

Difícilmente podríamos entender la historia, tanto su nacimiento como los más destacados acontecimientos de esta Iglesia, sin el Hecho Guadalupano, sin Santa María de Guadalupe, sin este Santuario. Difícilmente comprenderíamos el nacimiento y la extensión de la fe católica en nuestro continente, sin este Acontecimiento del Tepeyac.

Por eso el obispo debe tener cuidado de que sea atendido debidamente este Santuario y es por esto que elige algunos sacerdotes para que aquí realicen su Ministerio.

Algunos piensan que se nombran canónigos a quienes ya están muy viejitos, véanlos, no están tanto, todavía pueden trabajar mucho. Otros piensan que es como un reconocimiento a los méritos que tienen, eso sólo lo puede pagar el Señor y creo que lo pagará abundantemente a todos aquellos que trabajan fielmente para el Reino de Dios.

Aquí simplemente damos trabajo, los llamamos a un nuevo oficio y por eso la Iglesia me pide que cuando elija a un sacerdote para canónigo de la Basílica, tengo que buscar entre los sacerdotes que destaquen por su sabiduría y por su testimonio de vida, por su doctrina y por su destacado testimonio de virtud.

Por qué pide la Iglesia eso?, porque fue el estilo de Jesús para predicar con palabras, si, comunicando una doctrina, comunicando unas verdades, y el sacerdote siempre debe estar preparado para comunicar lo que Dios nos ha revelado, lo que Dios ha manifestado y lo que Dios quiere en este momento. Pero también tiene que estar preparado para dar testimonio con su propia vida, de aquello que cree, de aquello que predica.

Por eso un canónigo que es llamado aquí para desempeñar el Ministerio sacerdotal, debe destacarse en doctrina y en rectitud de vida, debe tener capacidad de comprender y entender la religiosidad popular, para que pueda evangelizarla. Pero también debe tener la capacidad de dejarse evangelizar por esa religiosidad popular, solamente así podrá cumplir en un Santuario como éste, su Ministerio Sacerdotal, cuando evangeliza esa religiosidad y cuando se deja evangelizar por esos testimonios que continuamente se viven en este sagrado recinto.

El sacerdote que es llamado aquí para ejercer su Ministerio Sacerdotal como canónigo, debe tener esa sensibilidad para la religiosidad popular que se viene expresando. Hay muchos que no llegan, hay muchos que no vienen o que viniendo no pueden captar lo que aquí se manifiesta, por eso debe ser capaz de encontrar caminos nuevos para la evangelización de las nuevas culturas, de los nuevos pensamientos, de las nuevas corrientes que se van dando en nuestro México y en nuestro continente.

Debe estar abierto siempre a la religiosidad popular para evangelizarla y ser evangelizado, pero también con imaginación, para hacer llegar el mensaje del Evangelio y el mensaje de Santa María de Guadalupe, con nuevas expresiones, con nuevos sentimientos, con nuevo vigor.

El que es llamado aquí sabe que debe tener la disposición para evangelizar con la oración; que ha sido llamado a orar por el pueblo santo de Dios, continuamente, a través de todo el año, junto con sus hermanos, tanto en la recitación de las liturgias de las horas, como en los demás actos litúrgicos o los demás actos de religiosidad popular.

Este Santuario, para eso ha sido edificado, para que aquí se cante, se griten, se conozcan las alabanzas del Señor. Por eso, un sacerdote que es llamado a ser canónigo, siempre debe tener esa disponibilidad a la oración continua en este Santuario, en cualquier Sacramento que esté celebrando. El sabe que está realizando el culto divino, que está realizando la acción de la Iglesia, está realizando su propia santificación.

Hemos llamado a estos hermanos nuestros para conferirles el canonicato de esta Insigne y Nacional Basílica. Cada uno de ellos ha sido cabeza en su comunidad.

Aquí su Ministerio tiene una nueva dimensión. Son llamados para formar un colegio, eso es el Cabildo de Guadalupe, un colegio en donde todos los presbíteros, los canónigos y no canónigos, todos, están llamados a ejercer el Ministerio Sacerdotal como Colegio, distribuyéndose las responsabilidades pero con un sólo corazón.

Por eso, siempre se pedirá a cada uno de ellos un esfuerzo no solamente para trabajar en común, sino para poner la vida en común, para saber convivir como colegio, para saber sentir las responsabilidades como colegio, para saber alegrarse como colegio dedicado a este Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

Hermanos, hermanas, hagamos oración por nuestros hermanos en este día y por todos los que han sido llamados a prestar este servicio en este Santuario, sin el cual poco podríamos entender de la historia de nuestra Iglesia, de la Historia de nuestro pueblos, de la historia de nuestro continente.

Hoy también tenemos la alegría de recibir por primera vez a la mesa del Señor a nuestros hermanos que harán la primera comunión del Colegio de las Rosas.

Por primera vez se acercarán al Sacramento más sublime: la Eucaristía, que es la expresión máxima, la expresión mejor que tiene la Iglesia de lo que es su vida, y en donde Jesús está real y verdaderamente presente,  en todos sus sacramentos y aquí se manifiesta de una manera especial.

Aquí lo celebramos de una manera especial por eso siempre la primera comunión será un acontecimiento fundamental en nuestra vida, el entrar en comunión con ese Cristo que nos llamó desde el día de nuestro Bautismo, el alimentarnos con su Cuerpo y con su Sangre para recorrer este camino en la vida hasta llegar a la Casa del Padre. Con ellos, con sus papás, con sus padrinos, con toda su familia, nos alegramos en este día.


TEXTO COMPROMISO DE LOS CANÓNIGOS LEÍDO DURANTE LA CEREMONIA

Juramento de fidelidad

Después de la profesión de fe, los nuevos Canónigos de pie, ante la imagen de Santa María de Guadalupe, pronuncian el siguiente juramento:

Asimismo, mantengo y mantendré firmísimamente todas y cada una de las verdades doctrinales de fe y costumbres propuestas y declaradas por la Santa Madre Iglesia en su Magisterio solemne u ordinario, y tal como por ella misma son propuestas; principalmente aquellas que miren al Misterio de la Santa Iglesia de Cristo, a sus Sacramentos y 10 referente al Primado del Romano Pontífice.

Prometo y juro desempeñar con gran diligencia y fidelidad las tareas que se me encomienden en el servicio de este Insigne Santuario Nacional de Guadalupe, según las normas del Cabildo al que ahora pertenezco; celebrando la Liturgia de las Horas, para la santificación del Pueblo de Dios; la Eucaristía, para alimentar a los fieles con la Palabra y el Cuerpo de Cristo, y participando según mis fuerzas en el trabajo ministerial de la Pastoral, fecundado aquí por medio de la presencia evangelizadora de Santa María de Guadalupe, según la secular tradición que de corazón acepto.

Creo firme y sinceramente en la verdad histórica de las Apariciones sobrenaturales de la siempre Virgen, Madre del Dios verdadero, Santa María de Guadalupe, en la colina del Tepeyac, el año 1531; y que la sagrada Imagen, ante la que tengo la dicha de prosternarme, es la misma que quedó pintada maravillosamente en la tilma de San Juan Diego: verdad comprobada por una tradición antiquísima, constante y uniforme, y sancionada por los Romanos Pontífices en multitud de documentos. Solemnemente prometo y juro defender esta piadosa creencia con todas las fuerzas de mi alma, y me esforzaré en propagar más y más la devoción a tan bondadosa Madre, Reina y Señora nuestra.

Pido a Dios nuestro Señor me ayude a cumplir este compromiso para la gloria de su nombre y la participación en la glorificación de Santa María Virgen.

QUE ASÍ DIOS ME AYUDE Y ESTOS SANTOS EVANGELIOS QUE TOCO CON MIS MANOS.

En ocasión de mi investidura de Canónigo de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe.

México, D. F. a 20 de mayo de 2006

 

Cango. Jorge Antonio Palencia Ramírez de Arellano
Cango. Jesús Gutiérrez Rodríguez
Cango. Luis Felipe García Álvarez
Cango. Alberto Reynoso González
 
 
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