"Hemos estado reuniéndonos con los señores obispos que
están en las vicarias territoriales, con los vicarios episcopales
que atienden la diversidad de ministerios (...), también con los
decanos, de vez en cuando nos reunimos, el presbiterio en ocasiones
privilegiadas también da signos de esta comunión que existe en
ésta iglesia arquidiocesana, pero éste día de la peregrinación
y el día de Corpus Christi, creo que son días privilegiados
para expresar esa comunión que estamos tratando de construir como
un don de Dios; sí, pero también como una respuesta que
le damos al Señor.
Quiero aprovechar también esta ocasión para agradecerle al Señor
Rector, Don Diego Monroy, muy Ilustre Señor Canónigo,
todos los trabajos que ha realizado durante estos cinco años.
He visto su dedicación, he visto su compromiso en favor del Evangelio.
Pareciera que él se estaba despidiendo, ahora le quiero pedir
públicamente que acepte continuar por otros cinco años más.
Su nombramiento ya lo tengo ahí preparado, solamente falta entregárselo,
no se lo había entregado, ni tampoco le había notificado esta
decisión que tomé después de muchas consultas, después de mucha
oración y después de haber recibido signos claros de que él es
la persona que debe de continuar este trabajo tan importante en
esta Basílica. Al frente del Cabildo, al frente de este Santuario
Nacional, al frente de todos aquellos que trabajan para que Cristo
Jesús, el verdaderísimo Dios por quien se vive, sea conocido,
ya que a eso vino Santa María de Guadalupe, a dárnoslo, a regalárnoslo.
Así como el Padre nos lo dio, también Santa Maria quiso poner
un signo hace 475 años de que nos lo entregaba, de que quería
que fuera el centro de nuestra vida.