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Prólogo

La presente obra del P. Leandro H. Chitarroni, que elaboró su Tesis Doctoral en Educación examinando a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe no como sería usual, es decir como Madre de Dios y Nuestra, sino como educadora, como maestra, es decir, examinando qué y cómo hizo Ella para hacerse entender, instruir y formar a discípulos tan problemáticos como fueron, al momento de su encuentro-choque inicial, nuestros padres indios y españoles.

El presente libro no es esa tesis sobre pedagogía, sino un producto de ella inspirado en la piedad, o sea el Acontecimiento Guadalupano hecho vida y oración. Se trata, pues, de una obra que no resulta muy fácil de definir ni catalogar, no porque le falten méritos, sino por lo contrario, porque es sumamente rica, al conjuntar ternura y devoción, con fundamentación y solidez.

Se trata de una “Novena”, o sea que, de suyo, puede adscribirse al género de la literatura piadosa que, de hace siglos, usan los fieles para prepararse a alguna fiesta importante o para implorar de Dios algún favor especial. Está, por supuesto, enfocada a fomentar la devoción a la Virgen de Guadalupe y a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, objetivo que logra plenamente, a base de ir recorriendo, en nueve días, los protagonistas, las acciones y los aspectos esenciales del milagro del Tepeyac. Pero, al realizar lo anterior, brinda no sólamente un cálido y filial acercamiento a Ella y a su mensajero, y un aprecio por los otros que intervienen en dicho suceso, sino también una concisa información de carácter histórico y científico sobre cada aspecto y tema.

Como el mismo autor explica, cada uno de los días del novenario sobre las apariciones

“...se fundamenta en el Nican mopohua (en castellano significa “Aquí se narra”), que es el relato que las cuenta, [...] cuyo texto distribuimos y vamos leyendo en cada jornada, [...incluyendo] explicaciones de su sentido profundo. [...] A continuación, desprendemos, partiendo […del mismo], ruegos de gratitud y petición, a los que nos abre en nuestro hoy lo que el relato nos dice. Vinculado a lo anterior, proponemos intercalar momentos para compartir comentarios o interrogantes, tiempos de silencio y de canto, como así también la realización de gestos de veneración, súplica o consagración y de obras de misericordia.".

De modo que, junto con la instrucción y la plegaria, también sugiere iniciativas concretas, oportunas y pertinentes, que permiten llevar a la práctica el refrán castellano de “a Dios rogando y con el mazo dando”, al propiciar el aprovechamiento del impulso que desata el tópico de cada día, para impulsar a realizar acciones relacionadas con él, para, en definitiva, vivir hoy el acontecimiento guadalupano.

Su simple lectura podría ser de gran utilidad, pero está demostrado, por la experiencia de gentes y comunidades que han asumido esta propuesta en su totalidad, que además de lo ya señalado con anterioridad, resulta un excelente medio para animar a transitar caminos, junto con Nuestra Madre y sus embajadores dignos de confianza, hasta el logro de una evangelización inculturada, es decir, para intercompenetrar con el Evangelio lo propio y diario de “...todos los que en esta tierra estamos en uno y [lo de] las demás variadas estirpes de hombres...”.

Entre esas experiencias de gentes y comunidades que ya se han servido de esta Novena, la más significativa es quizá que el Cabildo de la Basílica de Santa María de Guadalupe, consciente de su responsabilidad de que este gran milagro se de a conocer y se presente ante el mundo, “…no sólo como un ejemplo de evangelización perfectamente inculturada, sino como posible respuesta a graves problemas de solución humanamente imposibles”, adoptó los temas de esta Novena para su propio “Solemne novenario en honor de Nuestra Señora de Guadalupe” de 2006. Año importante, por tratarse del 475 aniversario de las Apariciones e inicio de una preparación conciente para el año 2031, en que se cumplirá el quinto centenario de las mismas.

En el mismo año, con anterioridad, la estación televisiva María Visión, que tiene alcance continental, la difundió a partir del 30 de agosto, día de Santa Rosa de Lima. Se hizo con la intención de rezarla y terminarla el día 8 de septiembre, Natividad de Nuestra Madre, y así ofrecerle a Ella un regalo de cumpleaños.  

Mons. Diego Monroy Ponce
Vicario General de Guadalupe y
Rector del Santuario

 
 
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