Te damos gracias, Señor, porque has bendecido
nuestra casa y nos has confiado este(a) hijo(a).
Una vez más lo(a) ponemos en tus manos paternales.
Guíalo(a) y condúcelo(a), bajo la protección
de ... , su santo patrono, juntamente con nosotros, a la felicidad
eterna.
Hazlo fuerte, leal, generoso, para que su vida
difunda un hálito de bondad y alegría. Que manifieste
a todos la belleza de la vida cristiana.
Amén.